jueves, 11 de diciembre de 2008

Mi confrontación con la docencia

Hola compañeros:
Iniciaré con el siguiente comentario: ¿Quién de niño no llegó a jugar a la escuelita?, pues me incluyo en ese grupo de personas, únicamente que con una característica especial, al iniciar el juego, pedía siempre ser la maestra. Probablemente desde ahí se veía mi futuro.
Posteriormente, al transitar por mi camino académico, admiré a varios maestros y maestras que me motivaban a imitarlos, aunque sin pasarme por la mente estudiar en la Escuela Normal del Estado de Durango. Finalmente al tener que decidir la licenciatura a cursar, elegí la carrera de Licenciado en Informática en el Instituto Tecnológico de Durango, egresando en el año de 1988 y obteniendo el Titulo en Julio de 1989.
Egresé como la mayoría, sin trabajo seguro, únicamente contaba con una suplencia de promotor deportivo en una Escuela Infantil de Basquetbol de niños en la Universidad, gracias a que durante la licenciatura formé parte de la selección de basquetbol estatal. Fue ahí donde inicie mis “pininos” como maestra y pude ver que representa mucha satisfacción lo que uno puede aportar como maestra y como persona entre los niños.
Tiempo después una compañera me avisó que iban a contratar a un licenciado en informática en el Centro de Bachillerato Tecnológico agropecuario No. 3, que llevara mis papeles para participar en un concurso de selección. Recuerdo claramente que en la entrevista me preguntaron que aparte de las materias de informática, que otras materias estaría en posibilidades de impartir, a lo cual contesté: lectura y redacción, biología, fisico-química, o física. (recordando a mis mejores maestros de la prepa). Y así es como desde septiembre de 1990 trabajo como docente.
Dentro de mis inicios como maestra ya en educación media superior, tuve mucho apoyo por parte de mis compañeros docentes que me guiaron en detalles propios de la administración en el CBTA 3, además me sentía como pez en el agua, conviviendo, conociendo y ayudando a los jóvenes, todo esto hizo que me sintiera comprometida con mi trabajo ( involucrándome desde presidenta de academia, encargada de laboratorio de informática, coordinador de carrera, hasta Jefe en el Departamento de Desarrollo Académico y actualmente como tutora ). También da inicio la serie de cursos de actualización y capacitación, tanto en mi perfil académico como los relacionados con mi profesión. Uno de los que más impacto causó en mí, fue el de Carlos Zarzar Charur (disculpas, no recuerdo bien la ortografía de su nombre).
Ya adentrada en el ambiente docente en el nivel medio superior, me dí cuenta que mi "granito de arena" cuenta mucho, pero que cambiar un universo requiere trabajo en equipo, vocación, compromiso, actitud proactiva, y muchos docentes carecen de todo o de alguno de éstos atributos, siendo esto uno de los motivos que más me han causado desilusión en mi profesión, ya que mucha gente no sabe o no quiere trabajar en equipo, además de que no buscan superarse, dicen que “están bien como están”, así que estoy convencida que la actitud de las personas es uno de los elementos que no dejan avanzar con facilidad el desarrollo de la educación en México.
Es difícil permanecer totalmente alejada de esa dinámica de apatía, y aunque a veces me desespero y cuando menos acuerdo ya estoy actuando igual, trato de no caer en ese ciclo, y jalo con todas mis fuerzas hacia lo que me motiva a ser docente, el compromiso con los jóvenes y por ende con mi país. En nuestra profesión considero que nada deja más satisfacción que el que los alumno reconozcan tu esfuerzo, te vean como un ejemplo y te consideren su amigo, esto significa que trascendiste y que dejaste huella en esas personas.
Por eso estoy aquí con ustedes compañeros, jalando fuerte hacia mi convicción.
Agradezco su atención.
Rosana CBTA 3 de Durango, Dgo. “Tierra de los alacranes”

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